Este agosto lo tenía claro: como alguno de antaño, de tiernos 18 recién cumplidos, debía ser una continua fiesta de despedida. Ya no hay vodka Eristoff con ese engendro llamado Blue Tropic, y en las calles que cortan San Mateo las obras han terminado y no podemos camuflarnos de las multas, pero a cambio podemos ir hasta Galicia, instaurar un particular ayuntamiento de Viveiro y tener veladas con ron clandestino o bricks de sangría. O a una urbanización perdida de Guadalajara para hacer guateques rurales y que las costillas de la barbacoa terminen en la piscina. Realmente, tres cursos de rutina laboral y universitaria después, tampoco hay nada mejor que dejarse de normas, hacer del Monster y el café otros aliados imprescindibles en el día a día y recordar que los 21 no están tan lejos de los 18.
"Un cambio en tu vida nunca viene mal", me decía, así, en modo genérico, un recién llegado de Erasmus anoche, en otro de esos planes fijos del verano que son las fiestas de La Latina. Más que eso, son las ganas de refrescarla. De que permanezcan los básicos, junto al césped (lo buscaré), el café y el Monster (recién llegado pero ya establecido) y se renueve todo lo demás. Al final, el Ministerio, la Comunidad, la Universidad y sus santas madres no lo están poniendo fácil, pero es verano, como que me siento en paz y he dejado de ser una queja andante. Más o menos. A cambio, digo públicamente todas estas tonterías después de la siesta. ¿Qué más da? En el fondo, no suelo hacer otra cosa.
No hay fotos que apuntar ni nuevas entradas en mente. Hasta entonces, lo de siempre: sigo dando el coñazo en Twitter. Que disfrutéis del resto del mes de agosto.
El vodka, con Redbull.
ResponderSuprimirY si dura el efecto en esos traqueteantes viajes de autobús de vuelta al hogar, pues oye.
Buen viaje ^^
Si es que el argumento de la extinción cojea por todas partes... sería caro, pero podría seguir pastando feliz, y sino.. una especie creada por la mano humana que no se pueda mantener sin su ayuda, ¿por qué no puede extinguirse?
ResponderSuprimirPor cierto, ¡eres un fenómeno escribiendo!