miércoles, 15 de septiembre de 2010

Sistema basura

Tengo Internet, tengo el cargamento con todas las cosas que poseo y, prácticamente, me he enterado de cómo funciona el estúpido sistema de recogida de basuras. Tengo zapatillas de estar en casa, miel en la despensa y hasta problemas con las operadoras móviles: ya estoy en casa. Con catarro supremo, para sentirme más acogida si cabe. Va una semana de ataques de tos y de papel de cocina en el bolso -a falta de clínex- y me he puesto seria para recuperar mi salud y buen peinado habituales de cara al fin de semana. El jarabe, la leche con miel y la reclusión absoluta vienen a mí, así que no vale decirme por Facebook que qué hace una chica Erasmus todo el día conectada: es esta maldita enfermedad.

El resto marcha. Esperamos inquietos el desembarco masivo del resto de estudiantes. El barrio de momento sigue al 30%, pero la próxima semana cada kot alrededor de Ossenmarkt estará habitado al completo, en las residencias se notarán los inconvenientes del baño compartido y aquí, en Huikstraat, seremos tres y la escalera unipersonal temblará cada vez que uno entre o salga; flojeará cuando, además, coincidamos. Al menos, sugeriré, podremos hacer una especie de basura compartida: a 90 céntimos la bolsa (nótese el SINGULAR) oficial, con un día (UN DÍA) de recogida a la semana, ningún tipo de contenedor por la calle y multas astronómicas si incumples, creo que es una solución aceptable para un problema hasta ahora inconcebible en mi vida. ¿Que qué tal la adaptación? Pues hasta el catarro es bueno comparado con el sistema de basuras.

Estoy mala y me quejo, es así. Hasta que vuelvan la salud y el alboroto por estos lares, os deseo un buen comienzo de curso.

1 réplicas:

  1. Qué horror XD Te entiendo, por mucho Erasmus, las toses, los mocos y la fiebre parecen arruinarlo todo. ¡Ánimo!


    Te seguiré en tu viaje desde Madrid;)

    Saludos!
    Yaiza.

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