Ya he comentado alguna vez que los belgas son poco apañados: que si su sistema de recogida de basuras es, pues eso, un incordio; que si cuando nieva no te creas que alguien recoge las calles o echa sal para evitar el colapso de la ciudad… Que si las calles están sucias, las aceras torcidas, que si los tranvías son de latón. La última, leía esta mañana, es que el país lleva ya 239 días sin gobierno, y que, ante el problema, “la senadora socialdemócrata flamenca Marleen Temmerman ha propuesto que las mujeres de los negociadores de la crisis belga se declaren en “huelga de sexo”. Pero en el fondo es como para cogerles cariño, ¿no? Yo, de momento y tal y como me propuse hacer en el período de no-exámenes ni clases, he cogido mi bicicleta y me he ido a recorrer Amberes para terminar de conocerla entera. Y pese a su destartalamiento (sí), también he terminado cogiéndole cariño. Por eso, aquí va una primera entrega de los que, hasta la fecha, considero tips básicos para una visita a Amberes (y al resto de ciudades de Flandes). Por si a algún turista cae por aquí y le apetece fiarse.
- Una y otra y otra vez os digo: las guías Use It son el segundo mejor producto belga, después de la cerveza. Además son ¡gratis! Se cogen en los hostels o en las estaciones de tren y proponen lugares recomendados por jóvenes de la propia ciudad, alejados de los típicos lugares de concentración turística máxima. De Amberes, en concreto, dicen: “First of all, stick around. You probably thought of Antwerp as a short pitstop between Brussels and Amsterdam and planned to stay just long enough to do your laundry. You were wrong. In fact we’re the hidden pearl of Europe: good parties that never end, lots of creative young people, and a big alternative fashion scene. Forget about that laundry. Refer to Antwerp as ‘t stad’ (THE city, as if there’s no other in Belgium). Why? We are proud of where we live. Look around you – wouldn’t you be? We even have a saying that ‘the rest of Belgium is parking space’. Other Belgians consider us snobs for that. Jealously, what can you do about it?”
- Además de la Grote Markt, esa plaza que aunque sea un dèja-vu en cada ciudad flamenca es bella, y de la Catedral, el siguiente punto importante para visitar en Amberes es el barrio Zuid. Es estilo en sí mismo: galerías de arte, tiendas de antigüedades, museos de arte contemporáneo, fotografía y cine, tiendas y cafeterías que, sencillamente, merece la pena ver de lo bonitas que son. Baja por Kammenstraat o Hoogstraat, callejea y llega a las escaleras del KMSKA o Museo de Fine Arts. Aunque sólo sea para sentarte en ellas y comerte unas patatas fritas al sol.
- Los museos del punto anterior merecen la pena, pero hasta la fecha el que más me ha sorprendido ha sido el Mode Museum. Amberes, ya habéis leído, tiene una escena de moda bastante grande. Para ser claros, esto está lleno de estudiantes con maniquíes en los rellanos que cualquier día se te presentan en casa con una falda a lo Lady Gaga pero en color carne para que hagas de modelo (historia real). En el Museo de la Moda, que cambia su exposición cada medio año (la que yo he visto, sobre los sombreros de Stephen Jones, me dejó a cuadros), exponen también algunas de las piezas de los pupilos del diseño. Prácticas no sé, pero muy conceptuales todas ellas sí, para qué negarlo. Por cierto: todos los museos, para estudiantes, a 1 €.
- Nuestra estación de tren es la más bonita del mundo. Yo barro para casa, aunque los de Newsweek la ponen la cuarta, pero para el caso es lo mismo: si vienes a Amberes, ve a Centraal Station. Cosas como entrar al zoo (saliendo a la derecha), comprar diamantes (dentro de la propia estación, al fondo) o simplemente dar una vuelta por el pintoresco barrio judío (saliendo a la izquierda) aún las tengo pendientes, así que no puedo decir que sean un must. Pero lo de la estación es obligatorio. En serio.
Y con esto, hasta el II, besos,
Lía
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