Es oficial que soy un desastre. En noviembre me robaron el bolso con toda mi vida dentro y aún no me he recuperado. Aunque ya me he hecho con un iPad para suplantar al iPod Touch, sigo con las gafas de repuesto, que están ya un poco tocadas y el otro día se me rompieron. Total, que ayer bajé a la calle (no todo es Internet, amigos) en busca de una óptica donde me las arreglaran. El dependiente colocó la patilla rota y ajustó la otra. Sorpresa cuando le pregunté cuánto le debía: "¡nada! Que cuando tengas que hacerte unas gafas nuevas, te vengas aquí". Guiño, guiño y yo me volví tan contenta al hogar.
Lo que para muchos parece obvio para otros, al parecer, no lo es tanto. Lo digo porque el otro día, de nuevo, durante mi repaso a la RED, apareció aleatoriamente un enlace en Facebook que decía: "¿por qué whatsapp es gratis? Por fin el enigma desvelado". No le di más importancia hasta que luego me la encontré como popular en menéame (menéame, qué campo de pruebas). La leí y vi que para desvelar EL ENIGMA habían llamado a un par de expertos que básicamente explicaban que Whatsapp está invertida. Resumiendo, como tiene a un montón de gente enganchada, el día que descubran cómo ganar dinero con esa gente, se harán ricos. Eso dice la teoría. Por eso muchos inversores meten dinero ahí, porque el día que "pete", podrán hacerse ricos también.
Hoy tengo un examen (en un rato, de hecho) de Información Económica. Sin entrar a valorar la Universidad Española (uf, qué tema) ni los contenidos, métodos y profesores que tenemos, confesaré que lo que más me ha llamado la atención de ese concepto retro llamado APUNTES ha sido lo siguiente:
"Explicar, explicar y explicar (...) Lo que redactemos tiene que ser asequible al entendimiento humano medio".
Al parecer, al entendimiento humano medio a veces se le olvida algo muy básico. Nos ponemos a hablar de interactividad, usabilidad, sinergias, smart cities, social media, y WHATEVER y se nos olvida algo tan obvio como que las empresas están hechas para ganar dinero.
Las empresas ganan dinero
El señor de la óptica no me arregló las gafas gratis por amor al arreglamiento de gafas, sino porque en un futuro le puede reportar mi compra: dinero. Whatsapp no nos deja enviar mensajes gratis porque crea en la libre comunicación, sino porque en un futuro, cuando descubra cómo, ganará algo con ello: dinero. Twitter no nos deja enviarnos mensajes en 140 por amor a las revoluciones, sino porque en algún momento tendrá que hacer dinero con ello. Las empresas, aunque sean de Internet, tengan oficinas con futbolines y jefes molones, no son tus amigas: son empresas. Y como empresas, tienen que ganar dinero.
Hoy demonizamos a la televisión y a los bancos, pero si en algún momento ganaron dinero fue porque todo el mundo las usaba. Mucha gente veía y ve la tele, y no gratis, sino a cambio de su tiempo. Con ese tiempo, la televisión vende a otras empresas tiempo para anunciarse. Mucha gente firma contratos con los bancos y tampoco gratis, sino a cambio de unas condiciones e intereses. Hoy ya entendemos que ni la televisión ni los bancos son nuestros amigos. Con unos u otros valores éticos (aquí cada uno tiene los suyos), su objetivo siempre ha sido ganar dinero. Telecinco entrevista a madres de asesinos porque la gente lo ve y en consecuencia las marcas ponen sus anuncios ahí. Luego la gente se queja, las marcas retiran sus anuncios para quedar bien y al par de meses vuelven: el tiempo en televisión cuesta bastante dinero, así que si lo hacen será porque audiencia hay. El negocio del banco es ganar dinero, no regalarlo. Y la experiencia nos demuestra que por sangrantes que sean algunos casos, el Estado no está ahí para protegerte frente a esa empresa que quiso ganar dinero contigo, sino para protegerla a ella.
Hoy Facebook sale a bolsa. Esto significa que, de aquí a un tiempo, va a tener "más presión para monetizar y rentabilizar lo que hacen ahí", esto es: devolver beneficios a sus inversores. Ganar dinero. Lo hará a costa de todos los que estamos ahí, más o menos éticamente (de nuevo, aquí cada uno tiene sus valores). Y aunque sus terms puedan no ser del entendimiento humano medio, podemos hacer el esfuerzo de leerlos por si en el futuro algo nos molesta, evitar caer en la demonización y revolución barata en su contra (no sé de qué me suena esto, si será últimamente por revoluciones en Internet): nadie nos obligó a usarlo, y si lo hicimos, tuvimos la información ahí para saber lo que hacíamos.
Y así lo mismo con Google, Apple, la óptica de debajo de mi casa o cualquier empresa, tenga pose mediática o no, podría seguir hasta el infinito. Pero me voy a hacer el examen. Por mi bien, espero, de nivel humano medio.
Besos,
Lía

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