miércoles, 29 de febrero de 2012

La corrupción y el todo el mundo

Llego a casa después de un arduo día de trabajo-clase-quehaceres variados. Saludo a Inma, que ya está por aquí, y lo primero que me dice es: "¡mira mi persiana!". Resulta que después de varios meses de ir dejándolo y posponiendo el problema, por fin levantó el teléfono y llamó al persianero para que se la arreglara: estaba rota y ya era hora de solucionarlo.

"Ya está el tema del papeleo: le he pedido la factura y se la he enviado al casero. Este mes descontamos eso del alquiler". Se me ocurre preguntarle cuánto ha sido. "Pues han sido 50. Pero coge el tío y me dice que si quiero apuntar un poco más, unos 10 o 20 euros más, y así me tomo algo a costa del casero. Le he dicho que no hacía falta. Y el tío insistiendo que yo vería, pero que todo el mundo se lo pide y él se lo pone a todo el mundo".

Los bocadillos del 15-M

Cuando me pongo en plan idealista e indignada, un amigo me explica la revelación que tuvo durante el campamento del 15M. "Llegamos y fuimos a saludar a un amigo que estaba en la zona de la cocina. Y mientras le decían a la gente que no quedaba más comida, a nosotros nos dijo 'claro hombre, pasad por aquí: para vosotros sí'. Y nos dio bocadillos. Me di cuenta de hasta qué nivel tan bajo llegaba la corrupción".

"Esto funciona así"

Para el ¿desolador? relato de mi amigo no solía tener respuesta. Pero esta vez, para Inma la he tenido: justo venía leyendo en el metro un texto sobre la corrupción en España y justo (¡justo!) iba a enlazarlo en mis redes diversas. Que Inma me contara la anécdota persianil y el tercer café del día me han traído a ponerlo finalmente aquí. En este estudio los autores se preguntan cuáles son los mecanismos institucionales y, LO MÁS INTERESANTE, mentales, que hacen posible la corrupción. Como en este horrible "estado general de las cosas" en el que vivimos alguna vez me ha dado por pensar qué será, será, lo que no funciona, el estudio me ha dado algunas respuestas. En resumen: "si no lo haces, eres gilipollas", "además, no te va a pasar nada", "pero no vayas a joder al pueblo" y "esto funciona así". No son frases mías, ni siquiera de los autores, sino de los intermediarios de la corrupción. Hay más perlas en el enlace.

Salamanca

En ciertas ocasiones post-erasmus recibo visita de Alemania y aprovecho para viajar y mostrar otras ciudades además de Madrid. Esta semana, precisamente, fui a Toledo y con eso de que por allí pasa la ruta expliqué un poco de El Quijote. La vez anterior fui a Salamanca y me tocó explicar el Lazarillo de Tormes. Imaginaos el cuadro.

"¿Podemos pensar que este tipo de actitudes, este imaginario de la corrupción, está generalmente extendido en nuestra sociedad, entre los ciudadanos? (...) En el país que inventó el género literario de la picaresca tendemos a pensar con frecuencia que las actitudes que hemos presentado están muy enraizadas en la sociedad", dice el estudio. Luego concluye que no: que los españoles "no son especialmente propensos a la corrupción, no se trata de un problema de moral pública", sino en una tremenda falta de confianza en los políticos, "un sistema de control y responsabilidad defectuoso" (podéis leerlo en plan bien aquí, en serio - son doce páginas de nada).

¿Y por qué será que a mí la experiencia sigue demostrándome todo lo contrario?

Será el estado general de las cosas. A ver si otro día me da por contar cosas más bonitas.

Hasta entonces, besos,

Lía

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