El caso es que hoy me ha llegado un privado, que no un email, en el que se me invitaba a un concierto de unos tales Jaula de Grillos. La verdad: hubiera pasado desapercibido. Pero no lo ha hecho. Porque de tres líneas de mensaje, una y media decía que "sólo podrán pasar chicas mayores de 18 años y chicos mayores de 22 años". Vaya, vaya. Así que si quiero ir con mis amigos o mi novio, mejor me busco otro plan. La empresa que invita al concierto, Herzio, indica que "son normas de la sala". La sala es, por cierto, la tal Gabana de Madrid, el lujo hecho discoteca. Que digo yo que será por salas de conciertos en la capital, pero también que desconozco si hay algo más detrás de esa elección. Sea como sea, me parece ridículo. Rancio. Como que las chicas entremos gratuitamente en determinados locales. "Carne fresca", les falta colgar en la puerta. Y si hay alguna otra razón, que alguien me la explique por favor.
El año pasado tuve una asignatura de Publicidad. La profesora nos preguntó: "¿Qué opinión tenéis de la Publicidad?". Que si nos manipula, que si crea roles, que si es sexista. "¿Y no creéis que, como medio que busca vender o difundir, lo que hace es reflejar la sociedad a la que pretende llegar?". Vaya, es que quizá el problema esté en la sociedad. Me lo demuestran cosas como ésta.
Un motivo para dejar de quejarse
Era post-Soitu. Entre las miles de opciones que ofrece la red, no llego a dar con un nuevo referente. Menos mal que Javier Pérez de Albéniz sigue con sus post sobre la televisión y sus motivos para no verla. Posiblemente, mi blog favorito.
Y, por lo demás, feliz Semana Santa a todo el mundo.
Lo de Soitu fue toda una gran señora putada.
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