lunes, 14 de marzo de 2011

Comida

¿Está comer de moda? ¿Tan de moda como tener una bici? Llevo un tiempo preguntándomelo, y no sólo por mi reciente adicción a experimentar en los fogones (y a hacerle fotos, sí), sino porque parece que todo a mi alrededor tiene que ver con la gastronomía. El otro día fui a clase (hecho en sí mismo) y resulta que había una ‘guest lecture’ de una joven que está escribiendo su tesis sobre la relación entre comida e identidad cultural. Los belgas, por ejemplo, que no fueron país hasta hace bien poco (y que, como decía la guest, aún no está muy claro que lo sean del todo), tuvieron que inventarse una gastronomía propia porque todo lo ‘suyo’ era básicamente francés. Ahora son pesados reivindicando sus patatas fritas (que están de muerte, por otro lado): tienen un museo, una página oficial y, en fin, hasta se revolucionan en su nombre. Una belga me contó que el secreto era freírlas, dejarlas reposar y volver a freírlas.

Me lo contó, por cierto, en un clásico Erasmus como son las cenas italianas, que le cuestan a más de una la vuelta a casa rodando (hecho que no me extraña dada la cantidad de pizza que son capaces de preparar en un rato, además del postre de Nutella con la masa sobrante). Precisamente, el milanés que se encargó del asunto nos encargó para la siguiente cena que preparáramos algo español (esto, por lo que leo en otros blogs, también es muy típico Erasmus): cayeron un par de tortillas, salmorejo y chorizo Palacios que encontramos en el supermercado. Muy ‘nuestro’, y sin necesidad de reivindicaciones. Todo esto tuve que apuntarlo en un ‘food diary’ que tengo que completar para la asignatura de la que hablaba antes (ciencias de la comunicación, señores).

Mientras yo cumplo tales clásicos y hago trabajos de ese estilo (y alguno serio también, vale) para las asignaturas del segundo cuatrimestre, en Barcelona se puede visitar una exposición sobre la evolución del arte del nutrirse o ir a un festival de cine y cocina. También, ya que estos días son tranquilos y hace solete, paseo por el sur de Amberes, el barrio del buen gusto, de las galerías de arte y los museos. El de Fotografía ha estado cerrado hasta hace unas semanas, así que el domingo parecía un buen momento para pasarse. Y, sí: la exposición vigente se llama ‘Hungry Eyes’ y reúne los bodegones de frutas de Valérie Belin, la fotografía para publicaciones gastronómicas de Tony Le Duc y las macabras ideas culinarias de Dimitri Tsykalov (inspiración de Lady Gaga?).

Igual no es que comer esté de moda, sino que la cocina en sí misma es una ciencia y un arte.

Que os aproveche.

Lía

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