En Periodismo Humano han hecho una “expedición nocturna” por varios bares de Bilbao para comprobar si existe racismo. Resulta que sí: de los nueve locales que pusieron a prueba, “los latinos consiguieron entrar en ocho. Los negros, en tres. Los árabes, solo en uno. Los blancos, por supuesto, pudieron entrar en todos sin el menor problema”, cuenta José A. Pérez, uno de los blogueros que participó en la acción. Y la verdad es que esto no es nuevo. Ya el año pasado El País hizo una expedición similar en Torrejón de Ardoz, en la que se encontraron con declaraciones del tipo “aquí no pasan negros. Queremos mantener un rollito español”.
El caso es que no es ni nuevo ni exclusivo de España: en Bélgica quieren mantener un rollito belga. O al menos, limpio de españoles. El jueves pasado, tras volver a casa y quejarme de que no hay día que no oiga que ‘los españoles no saben hablar inglés’ (algún día hablaré largo y tendido de la imagen que tienen de nosotros fuera), la fiesta continuaba en Café D’anvers, mítica discoteca de Amberes con entrada gratis los jueves, esto es, llena de estudiantes. Y mientras yo me quejaba, a varios amigos les decían que se fueran a su casa, que ‘Spanish, your time here is over’. Que hacemos mucho ‘mess’, dicen, aunque aún no he entendido a qué se refieren si lo único que veo hacer a los españoles es consumir cerveza desde que entran hasta que la sala cierra, y digo yo que en eso les irá el negocio a los dueños.
No es la primera vez que algún español se queda en la puerta en ésta o en alguna otra discoteca. A mí misma, en septiembre, no me dejaron pasar a otra sala del estilo, probablemente porque me oyeron hablar en español mientras hacía cola para entrar. Tampoco es algo de ahora: un amigo que también estuvo aquí de Erasmus hace unos años nos contó que a ellos, a su grupo de españoles, les prohibieron la entrada para todo el curso hacia mediados de noviembre. Que sólo querían belgas. Este año, el veto definitivo ha llegado en marzo, así que parece que al final deberíamos estar agradecidos…
Por cierto, hace unos meses estuve en Berlín y aquí o disimulabas muy bien que eras extranjero o también te ibas a tu casa. Delante de mí tiraron a unos suecos y a varias amigas con las que iba, dos griegas y una eslovena.
Supongo que, igualmente, en Alemania quieren mantener un rollito alemán.
Que cada uno saque sus propias conclusiones.
Besos,
Lía
Interesante tus comentarios.....
ResponderEliminarHe estado varias veces en Berlín, y aunque no me ha llegado a pasar el no poder entrar en las disco (quizás fuese a una zona más cosmpolita) si que de turisteo noté alguna repelencia al no-alemán.
Lo desconocía que pasara en Amberes.
Saludos