“Veo entre el público un cartel que pone ‘Madrid’. Gracias, ¡pero sé en qué ciudad estoy!“. A base de eyeliner, Brian Molko se ha labrado una imagen de tipo oscuro que nada más lejos de la realidad: a cambio de una pose un poco más gamberra, su halo de misterio desaparece en cuanto trata con el público. O al menos esa sensación tuve ayer en, efectivamente, Madrid.
Para mi egoteca particular, crónica completa del concierto de Placebo en Madrid, en Binaural.
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