Hace 25 años nacía en Río de Janeiro, con el fin de darle un empujón turístico tanto a la ciudad como al país, el macroevento festivalero Rock in Río. Anoche se celebraba en Madrid parte su novena edición, que, en los cinco días de conciertos repartidos en dos fines de semana, reunirá a unas 300.000 personas según apunta la organización. Si os pregunto, en una encuesta rápida, a cuántos conocéis que hayan ido por la cara, podemos hacernos una idea de cómo ha ido el asunto este año en la Ciudad del Rock que han plantado en Arganda del Rey. Pero ésa es otra historia.
El tan rockero complejo es césped artificial, comida rápida, merchandising y ocio empaquetado en logotipos a partes iguales. Un desfile de voluntarios regalando desde abanicos hasta cepillos y pasta de dientes, rodeado de fuentes, y luces, y fuegos artificiales cuando termina la música. Una oda al consumo. Cuando hace unas semanas preparábamos alguno de los exámenes de junio salía el tema de 'La sociedad del ocio'. ¿Pero qué coño? "Mira, eso es cuando se crearon los centros comerciales y así la gente ya tenía un sitio para pasar su tiempo libre, y, además, comprar", resumíamos. Algo así habían dicho, en su momento, los sociólogos a los que estudiamos una y otra y otra vez en la carrera. Pues el Rock in Río es lo mismo: un recinto para que las familias disfruten en masa, se olviden de la crisis, y, de paso, reciban impactos marketinianos de las grandes empresas que patrocinan todo el tinglado. Estos sociólogos que os digo han llegado a escribir libros sobre Mc Donald's, así que no sería (tan) raro que en unos años se hiciera ciencia 'rockinriera'.
Lo gracioso del tema es la estrella roja que presidió, a partir de las doce y media, el escenario principal. O las letras antisistema de De la Rocha y compañía. O, mejor aún, que sonara La Internacional, el público levantara el puño y los carteles de Coca-Cola, Telefónica y amigos brillaran al fondo del lugar. Hacer apología del socialismo dentro del apogeo del capitalismo es de todo menos coherente, rabiosos camaradas. Y lo de pedir "una botella de Veuve Cliquot, dos de Dom Perignon" tampoco es especialmente obrero. Pese a la continua paradoja en la que se desarrolló, el concierto de Rage Against The Machine volvió a ser, como ya ocurriera hace un par de años en el Electric Weekend de Getafe, espectacular. Quizá destacó más aún tras el soporífero, a la par que bizarro, show de Jane's Addiction: una mezcla de botella de vino, orientales pornofestivas que hicieron las delicias de los realizadores y gritos de 'trucha, trucha' hacia Perry Farrel. Dantesco. Tras ellos, y precedidos por un anuncio de Movistar, RATM tocaron cerca de hora y media, sin más sorpresas que la versión de White Riot de The Clash, pero poniendo en cada tema la misma fuerza con la que el público respondía. Y con el colofón de, cómo no, Killing in the name. Así, para no caer en tópicos.
Los VIPs, los raperos, las familias con hijos, los que religiosamente pagaron 70 euros por entrar y los chavales a los que les habían regalado una entrada en el instituto; todos juntos con emoción, algunos más tarde que otros (tras los conciertos había una sesión de Dj Tiësto) pudimos volver a Madrid cómodamente, sin esperar ni un minuto de cola, en alguno de los autobuses que la organización dispuso de forma gratuita. Eh, chapeau. Si es que, al final, esto del ocio empaquetado también tendrá sus cosas buenas.
Lindas palabras. Un abrazo desde Barcelona.
ResponderEliminarMe encanta el enfoque de tu crítica, muy al estilo de la que enlazas de El País.
ResponderEliminar'ocio empaquetado', dos palabras que describen mu bien 'el show' de la pasada madrugada.... ...
ResponderEliminarpd: lo del bus un chollo, sí :)
pd2: jane's addiction una auténtica mofa
Pues a mi me parece muy bien que rage ponga la estrella roja y la internacional en medio del capitalismo salvaje que es el pop en Rio. Uno tiene que predicar en tierra ajena y si alguno se pregunta " de que van estos?" Mision cumplida. El mensaje subversivo de ratm se abrirá camino en los de mente abierta. Para el resto, ellos seguirán siendo unos rockeros mas, con sus gustos extravagantes pero para mí y muchos otros rage es una de las pocas voces criticas al sistema. Y estoy esperando ansiosamente su nuevo disco, los necesitamos mas que nunca! When ignorance reigns life is lost
ResponderEliminarLo mejor es que los queridos Ratm ni siquiera dejen retransmitir sus conciertos en directo,y sí son muy comunistas sí.
ResponderEliminarEn fin aún así su directo y su música es flipante y me atrevo a decir de los mejores que he visto.
No sé si antes también, pero ahora molas. Te sigo.
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