lunes, 13 de septiembre de 2010

Fin de semana estándar

Amberes te ofrece, cada día, tantas opciones. La lluvia ha dado tregua larga durante el fin de semana y el agosto madrileño, el de llegar a casa a las 9, o las 10 o las 11, previo desayuno o cañameo matutino, sigue presente aquí. También estos domingos estándar de sofá y pérdida de tiempo, aunque con el añadido de que las campanas de Grote Markt te despiertan a las once y de que según se acerca el lunes hay que pensar en hacer los deberes y repasar la lección. Para sobrellevarlo, esta tarde iremos al parque, a unos quince minutos de aquí, con nuestros archivadores del curso de Dutch. Avanzamos poco a poco: ya hemos salido del barrio y conocido algo más de la ciudad. El jueves, al Barrio Rojo, sorprendente en todos sus sentidos: primero, en que no te lo esperas; segundo, en que yo al menos le veo más vida que al de Ámsterdam; tercero, en que los españoles en grupo tenemos algo de veto en las discotecas de la zona (menos mal, los ojos azules y desligarnos del rebaño nos evitaron problemas y pudimos entrar). Cuarto, en que no me di cuenta sobre el mapa, pero es la calle siguiente a la mía. Sí, vivo a doce minutos del centro, a siete de la Universidad y a uno del Red Light District. Mola. El viernes todo siguió concentrado en Ossenmarkt y en una residencia deliciosa para eventos, con cocina amplia y festiva y hasta jardín rollo chill out con enredaderas y velas. El sábado había un par de opciones festivaleras y gratuitas. Yonkilata en mano caminamos hacia el norte, a la opción electrónica; por el camino, el puerto, el atardecer, el skyline, varios grupos haciendo picnic y una playa artificial con tumbonas con un nombre que le hace total justicia: Berlín. Con el desfase horario que se traen en Europa, eran las doce y ya llevábamos dos horas bailando y cuatro tomando cerveza, así que cuando a las dos empezó el drum&bass, fue difícil mantener el tipo y optamos por un frituur y vuelta a casa. Así, aprovechando que, como era la primera noche en tres días en la que íbamos a dormir de noche, podríamos descansar más horas antes de que la luz empezara a entrar por las no-persianas. Es que sí: de vez en cuando, dormir también debe ser una opción.

1 comentario:

  1. Vale, ¡pero no te acostumbres demasiado a eso de meterte en el sobre tan temprano!

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