miércoles, 15 de diciembre de 2010

Madrid y Wikileaks

Es por este tipo de cosas por las que adoro Madrid: llegar después de la travesía Amberes-Charleroi-Barajas y que haya un evento como éste. Qué más dio el venir de empalme, tras una cena-fiesta de despedida y siete horribles horas de viaje: fue aterrizar, comprar el abono mensual y regresar a la vida madrileña. Pero todo eso es otra historia.

El caso es que el tema y los ponentes resultaban más que interesantes y allí me planté. No había notado yo desde mi exilio belga que la cosa estaba tan de moda en España; tanto que la cola para entrar al Caixafórum llegaba a la esquina del Paseo del Prado con la calle Atocha y que, una vez dentro, el organizador/coordinador del asunto (un señor muy amable) nos dijo que ya había llenado el auditorio, otras dos salas, y que lo único que podía ofrecernos, ya que habíamos estado esperando en la calle, era la parte de fuera del auditorio con dos pantallas habilitadas. Donde se hace generalmente el cátering/vino de después de la charla, vaya. Pues ya que estaba allí, me quedé a seguirlo.

Y siguiéndolo escuché puntos buenos sobre los que ni me había parado a pensar, elementos en toda esta historia que no tenía demasiado claros, y alguna que otra obviedad. ¿Es Wikileaks periodismo? ¿Una fuente, un intermediario, algo totalmente novedoso? "El periodismo empieza a partir de la filtración que Wikileaks hace: nosotros hemos titulado, redactado, interpretado", decía Alicia Gómez Montano, directora de Informe Semanal. El trabajo, creo yo, os ha venido dado. Por mucho que el director de El País, Javier Moreno, se empeñe en decir que "Wikileaks nos ha permitido hacer gran periodismo. Periodismo del que cambia la historia". Decir que periodismo es lo que El País y el resto de medios han hecho es confirmar el mal estado de la profesión, que, creo yo, empieza en disponer de las fuentes de las que ha dispuesto Wikileaks. Y que sigue en agudizar y "mirar con el rabillo del ojo" a esas fuentes, como decía Gómez que había que hacer mejor a partir de ahora... Y luego ya en titular, redactar e interpretar. "Es nuestro trabajo y le ponemos empeño: a veces nos sale y a veces no", reconocía Moreno.

Que hay que mejorar el olfato con las fuentes y que el periodismo no vive su mejor momento ya lo tenía más o menos claro. Pero me gustó enterarme, por ejemplo, de que Le Monde y El País no estaban en la primera tanda de periódicos seleccionados por el señor Assange para hacer las filtraciones, y de cómo trabajan los cinco periódicos mano a mano para publicar los cables poco a poco, para que no se convierta el cablegate en una sobrecarga de información. Y oír las reflexiones sobre la responsabilidad de los medios en la línea público-privado de los documentos. Por ejemplo, Borja Bergareche, subdirector de ABC, comentaba que, así como El País se ahorró publicar los puteríos de la trama Gürtel, de Wikileaks se esperaría que los diera. "(A los periódicos) les es exigible socialmente que tengan una responsabilidad. Para Wikileaks, la agenda es un mundo transparente". Un mundo, una era Wikileaks, que decía Javier Bauluz. "El megáfono ya no está siempre en las mismas manos". Precisamente la cuestión de si la filtración es 'el principio o el fin' de la libertad de expresión en Internet era lo que más me interesaba. Sobre esto, Bauluz dijo que, en un primer momento parecía que iban a proliferar leyes para regular la información. "Pero al final eso ha sido lo que ha provocado el movimiento contrario de miles de ciudadanos... 'si dejamos que maten a Wikileaks, los siguientes podemos ser el resto si decimos algo que no les gusta a los de siempre'".

Pues eso: vuelta a la vida de la gran ciudad y con cosas así de interesantes entre manos. Y cañas y tapas y sol y persianas y nevera llena y plancha y facultad y todo lo demás. Madrid se echaba de menos :)

Hasta otra, besos,

Lía

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