domingo, 29 de abril de 2012

Agarrarse a qué

"La gente quiere historias de piratas"

Pues la verdad es que esta no es una historia de piratas. Es una historia de gente normal, de la que me rodeo, de veinteañeras o un poco más, estudiantes y trabajadoras por partida doble, estresadas con todo eso y con pasar el día en el transporte público madrileño pero que aun así "deberían considerarse afortunadas". Durante una cena reciente, abrimos la segunda botella de vino y hubo una frase con la que creo que mi amiga Margo dio en el clavo. 

A Margo la conozco de mi año Erasmus (aquello sí que fue bendito). Muchos de nuestros amigos en Amberes, donde disfrutamos de la beca, eran catalanes, así que más de una vez nos hablaron de sus sentimientos nacionalistas. Recuerdo especialmente una clase de Comparative Politics: el profesor, americano, hace la ronda preguntando de dónde somos cada uno. Llega a la fila en la que nos habíamos arrejuntado todos los españolitos y, uno por uno: Spain, SpainSpainSpain... Catalonia.

- But that's not a country! - se ríe el profesor.

- Not yet - se ríe más todavía mi amigo.

Como esta, vimos y escuchamos variadas situaciones sobre lo poco españoles que se sentían y esas cosas. La verdad es que creo que nunca discutimos por nada: si algo moló de la gente española que conocí durante el Erasmus es que nadie era gritón sino dialogante, y que, bueno, supongo que estábamos allí para beber estudiar así que no nos enzarzábamos con historias para no dormir. Bastante nos esperaba a la dura vuelta al país del sol y la sangría.


Pues resulta que el otro día, charlando, como siempre últimamente, sobre el terrible estado general de las cosas, Margo, que es especialmente calmada, nos dijo: "mira: con todo lo que está haciendo el Gobierno, que a mí me tiene asustada, empiezo a entender lo que nos decían... Si yo fuera catalana tampoco me sentiría española. El problema es que ellos se pueden agarrar a Cataluña, ¡pero yo adónde me agarro!".


Ya no solo no sabemos qué hacer sino que encima no tenemos a dónde agarrarnos. Sé que el nacionalismo catalán y las que se está marcando el Gobierno tienen ahora poco que ver, pero me pareció una idea tan afinada. ¡Dónde nos agarramos! Casi tanto como este gráfico (del, por cierto, recomendable artículo '¿Y si la abstención fuera una fuerza política?'), en el que se ve que a un Gobierno que tiene mayoría absoluta le han votado menos de once millones de españoles. Y somos unos 46. Sin embargo, "soy yo (Rajoy) y es este Gobierno, el que puede hacer aprobar en el Parlamento, sin dudas ni temores, las medidas de ajuste que se vayan considerando necesarias, según vaya evolucionando la situación”, se vanaglorió ante un político socialista. De hecho, pocos Gobiernos europeos pueden hacer aprobar subidas de IRPF y del IVA y recortes de 10.000 millones de euros en sanidad y educación sin que se produzcan terremotos en sus respectivos Parlamentos".

Además de lo anterior, el Gobierno ha cambiado la ley para elegir al presidente de RTVE a su antojo, pretende hacerlo para que sean delito la resistencia pasiva u organizar convocatorias "violentas" a través de Internet y, ya para terminar de alegraros la tarde, ha tirado la toalla contra el paro.

El próximo 15 de mayo se cumple un año desde que el cabreo generalizado se organizó y, sin partidos ni sindicatos, sorpresa: ¡funcionó! Un año después, no creo que el español medio esté mucho más contento debido a todo lo de arriba. Aquí hay una serie de ideas sobre lo que puede pasar. Yo me quedo con una: "...la actitud de la Policía tampoco será la misma que en 2011. La nueva filosofía es tratar al acampado y al manifestante como persona non grata para la sociedad y que, por tanto, debe ser neutralizada por cualquier medio, aunque eso suponga empeorar la situación. Aunque la reforma del Código Penal – donde, según el ministro de Interrior, se equipararán las actitudes pasivas con las actitudes agresivas, y las actitudes agresivas con la “kale borroka” – no vaya a entrar en vigor hasta 2013, el mensaje de tolerancia cero ha quedado claro".

En serio, ¿dónde nos agarramos?

Besos,

Lía





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