Leía el otro día en el periódico que España es el país favorito de los Erasmus. La verdad: no me extraña. De tópico en tópico, sí, pero tenemos buena comida, buen tiempo y un estilo de vida de lo más animado en comparación con la fría Europa, en la que la vida en invierno termina a las cinco de la tarde si me apuras. Respecto a esto, siempre digo que si aquí hubiera trabajo sería ya la hostia. Pero ésa es otra historia. El caso es que no sólo somos el lugar favorito de los europeos para venir, sino que también somos, a día de hoy, los que más nos vamos por ahí. Y los que más la liamos: este artículo del periódico belga De Standaard (ahora sólo accesible si eres suscriptor, pero hace unas semanas disponible al 100%) cuenta que en Gante están hasta las narices de los españoles que hacen ‘mucha fiesta’ y que quieren hacer más estrictos los acuerdos con las Universidades de aquí. Corroboro, y no por primera vez, la imagen que tienen de nosotros fuera: somos muy majos, pero llegamos tarde, no sabemos hablar inglés, siempre vamos todos juntos y hacemos ‘fiesta’. Con deciros que una vez casi no me dejan entrar a una residencia a las 12 del mediodía porque asocian que español = fiesta… El lado positivo de todo esto es que muchos estudiantes de otros países terminan aprendiendo más español que inglés / otros. ¡Porque es que estamos en todas partes!
Desde septiembre he sido una de esas 31.158 que han marchado a ser parte del programa estrella, de la niña bonita, de la Unión Europea. Irse de Erasmus mola; para muestra, este blog en el que he contado de vez en cuando los viajes que he hecho o cómo se ven las cosas desde ‘esos lugares de p’allá’, como dice mi abuela. ¿Consejos, cosas que me hubiera gustado que me dijeran…? En realidad, poco: cada sitio tiene sus ventajas e inconvenientes (cosas de cajón, vamos: Escandinavia, fría y cara pero primer mundo; el Este, precios que te permiten llevar vida de marqués pero mucho menos primer mundo; Francia, los franceses; Bélgica y Holanda, accesibles para viajar; Italia, tipo España…) y hay ciudades con más vida universitaria que otras, pero todo es adaptarse. Además Google ya tiene bastante material si alguien necesita leer más.
Por lo demás, y como este ‘blog erasmus’ ya no tiene mucho sentido si lo que estoy es sufriendo el verano madrileño (exagerada…), gracias a todos los que alguna vez habéis leído, ¡y hasta comentado!, en estas páginas.
Os veo, como siempre, aquí.
Besos,
Lía
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