Ayer hacía
un frío del carajo pero el estudio me consumía
(mentira) así que decidí, después de unos
cuantos meses, sacar la cámara y hacer fotos de los
alrededores. Sobre todo después de documentar el otro día
la
máxima expresión de las fachadas feas. Quería pillar la luz de justo después del sol y justo antes de que enciendan las luces, pero me di cuenta de que dura UN SUSPIRO. Esta ciudad es naranja.
Como sus ladrillos.
La rotonda de la Beata, en su lado bueno.
La rotonda de la Beata, en su lado un poco más chungo.
Un colegio rosa
Una fachada algo desgastada
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| La ventana indiscreta y las fachadas naranjas |
Atardeciendo
Que paséis buen sábado,
Besos,
Lía
¡¡Maravillosas!!
ResponderEliminarLa penúltima tiene un aire... "déjame entrar" que me pone los pelos de punta.
Un saludo
Ni más ni menos que las vistas desde mi balcón :)
EliminarSaludos y gracias!