sábado, 7 de abril de 2012

Sociología de bar: "No lo parece, pero la Coca-Cola es una adicción más"

Hace no mucho, Coca-Cola anunció que cambiaba su fórmula para que no la tacharan de cancerígena. No me gusta la Coca-Cola más allá de su uso para el cubata cuando no me queda otra, pero reconozco que como símbolo es poderosa: la rodean, además de lo del cáncer de arriba, más efectos negativos sobre la salud, medio ambiente, dudosas prácticas de negocio y tratamiento a sus empleados y alguna otra controversia, como bien documenta Wikipedia en un artículo dedicado a las críticas que recibe el refresco.

Ritzer lo hizo con McDonald's y The New York Times con el iPhone, pero yo de momento no alcanzo a explicar tan bien el mundo partiendo de un icono popular y símbolo de nuestro tiempo. Y la sociología de bar, de vez en cuando, también tiene buenas respuestas. Sabiendo que Coca-Cola lidera cada año el ranking de refrescos más vendidos y el de marcas más valoradas y que, pese a las críticas, su estatus social está más que consolidado (¿o no?), me llamó mucho la atención que un camarero (Juan Vicente, 38 años y desde los 14 trabajando en la hostelería) me alertara de sus riesgos. Lo hizo reconociendo la adicción que él había sufrido y de la que se curó. Por eso no pude evitar anotar el bar y volver, al tiempo, para terminar la conversación. Ya os digo: pura sociología de bar, que a veces es tan sensata como la otra. Y si no, ojo a su última frase: esta entrevista fue hecha en abril de 2012, la crisis aprieta y el bar de Juan Vicente, como me reconoció él mismo, está bien jodido. Y ahí va: "tuve que adaptarme, como a la crisis. Hay gente que no sabe. Consumir, gastar, el materialismo... hombre, es necesario. Pero si tú te planteas salir, tú sales".

El formato igual resulta familiar (¡zasca!) porque me ha apetecido imitar a los mejores dado que el fin último de esta historia es aprobar una asignatura. Que para eso todavía soy estudiante.




- ¿Adicto...?
- Por adicto me refiero a que bebía ocho litros diarios. Eso es adicción, quieras o no.
- Pero no empezaría así.
- No, claro. Por mi trabajo me acostumbré. Un bocadillo, una Coca-Cola… lo fácil. Me gustaba el sabor.
- ¿Cómo descubrió su adicción?
- Todo el mundo me lo decía. Tenía taquicardias, subidas de tensión y hasta una úlcera provocadas por la Coca-Cola. Mi mujer me decía que la dejara pero no hacía caso. Hace dos años fui al psicólogo y vi el problema.
- La Coca Cola no es como el tabaco: no existe la conciencia social de que provoca adicción.
- Posiblemente no. Pero todos hemos hecho la prueba de la carne en el colegio… o la de la limpieza de la 
moneda.
- ¡Yo eso no lo he hecho!
Yo sí. Metías carne cruda en un vaso con Coca-Cola y al día siguiente no estaba. La Coca-Cola la desintegraba. Para que veas lo dañino que puede ser.
- ¡E incluso sabiendo eso tomaba ocho litros diarios!
- Lo descubres con los años. Incluso, una pregunta de la Comunidad de Madrid en exámenes públicos, sobre limpieza para tuberías, tiene que ver con eso: con echar Coca-Cola en el desagüe.
- Desde luego de Coca-Cola sabía más que yo…
- Sí, pero estaba enganchado. Es como la droga o el alcohol. Me despertaba por la noche y en vez de beber agua bebía Coca-Cola.
- ¿Y alguna otra cosa?
- Mucha agua.
- Ocho litros de Coca-Cola más mucha agua…
- Sí, y también es malo.
- Yo no bebo ni dos litros de agua al día.
-…que es lo mínimo que te exige el cuerpo. Pero yo tenía un volumen de 147 kilos de cuerpo.
- ¿Cómo la dejó?
- De raíz. Tenía obesidad y fui al psicólogo para tratarme. Me puse un balón intragástrico, empecé la dieta y dejé de tomar gas. 
- De todas las adicciones posibles…
- El tabaco, el alcohol... La Coca- Cola no lo parece pero es una adicción más.
- ¿Ha conocido a más gente con este problema?
- Sí, gente que la bebe mucho en el bar. Les cuento mi experiencia. Se lo piensan, pero dicen “bueno, sí, pero es el sabor. ¡Me encanta!”. Los psicólogos dicen que engancha por lo que lleva: azúcar, cafeína... Si bebes una cerveza no pasa nada, si bebes 8 litros diarios… Es psicológico. He hablado con endocrinos y la ansiedad de no tomarla es peor. hace 15 días tomé una.
- ¿La echa de menos?
- No, pero de vez en cuando…  Como las embarazadas: hay médicos que aconsejan que fumen un cigarro antes de que tengan ansiedad, porque el efecto es peor. No suelo ir al médico y cuando fui me dijo: ¡Dios mío! Tú tienes un problema con la Coca-Cola.
- ...
- Vives en tu mundo, no te das cuenta. Me decían: ¡mírate al espejo! Me veía delgado. Y cuando fui al médico me dijo que estaba a punto de la obesidad mórbida.
- Raro, ¿no? Socialmente la gordura está peor vista que la delgadez.
- Pero nadie lo dice. En la pandilla siempre ha habido gorditos y se tiende a arroparles. Cuando decimos ‘me siento bien conmigo mismo’ es mentira. Te autoconvences, ¡pero a quién no le gustaría estar como Brad Pitt! Cuando me lo dijeron tuve que adaptarme, como a la crisis. Hay gente que no sabe. Consumir, gastar, el materialismo... hombre, es necesario. Pero si tú te planteas salir, tú sales. 



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