Este fin de semana estaba en casa haciendo algo tan sexy como leer BOEs cuando me enteré de que el sábado a las 20.30 en Sol había una concentración de autónomos (#HuelgaAutonomos en jerga del s.XXI). Justo leía BOEs mientras preparaba un tema del próximo número de Emprendedores sobre la que se le viene encima a este colectivo: aunque la teoría periodística dice que en agosto nunca pasa nada, las últimas medidas del Gobierno me han solucionado varias páginas de información económica. A los trabajadores por cuenta propia les suben las retenciones, el IVA y las cotizaciones. ¡Fiesta!

Así que abajo la pantalla y paseo a la plaza, que para eso ahora vivo al lado. A y media en punto, uno de los convocantes colgaba en la ya mítica hormiga cristalina que da acceso a la estación de Sol una pancarta que decía "Huelga Autónomos". A los cinco minutos la policía le mandaba quitarla. "Por los compañeros que están en huelga de hambre en el Congreso, anda", pidió. Nada.
Justo un mes antes, también la policía desalojaba a "los compañeros" del parque frente al Congreso y les impedía dormir en colchoneta y tienda de campaña "por ocupación del espacio público", cuenta Luis Fernández. Ahora tienen unas esterillas en el cruce entre las calles Prado y San Agustín. Luis, presidente de la asociación nacional de desempleados (Adesorg) intervino en la concentración de Sol para explicar la huelga que está haciendo junto a más personas frente al Congreso. Reivindican, además de "que se vayan", que se garanticen los derechos de los ciudadanos y que se frene el acoso a pymes y autónomos "que están perdiendo su patrimonio por intentar mantener su trabajo".
Se ve que no es la primera vez que Luis, ex autónomo de la construcción, se pone en huelga de hambre. Ya son cuatro años de acciones, reivindicaciones, cartas al Ministerio de Trabajo y a los grupos parlamentarios: todo el material puede consultarse en su web. La próxima, empieza a oírse sin concrección aún, es la huelga de autónomos, de la que la concentración de ayer pudo ser el aperitivo. "Claro, es que si dejamos de ingresarles ese dinero... ¡les jode!", razona. Resulta que sí: el agujero en recaudación en la Seguridad Social se puede estimar en torno a los 375 millones de euros y unos 275 millones en recaudación en la Agencia Tributaria por cada mes de paro.
"Es que parece que ahí", dice señalando otra vez al Congreso, "no se han dado cuenta de una cosa: si el desempleo es tan alto, la opción que queda es ser autónomo, cada vez crujen más a los autónomos y encima un autónomo al que no le vaya bien es un parado pero sin paro, esto no se sostiene. Y mira: haremos presión. No vamos a ser los que nos llevemos los daños colaterales de la crisis".
Seguro que no, pienso. Seguro que no se han dado cuenta.
Besos,
Lía
Pd. Aquí alguien que narra su propia baja como autónomo en un texto imprescindible: "Pide un crédito y disfruta de la vida".
Igual que tu tengo a Donosti en esa lista de lugares para vivir (ya van seguro varios lugares comunes).
ResponderEliminarEl rollo de Donosti es que tira un poco para lo pijo, de ahí el nombre de ñoñosti que pulula entre los alrededores. Pero claro, a quien no le gusta el rollo de la buena vida del surfereo, playita, montaña cerca cuando apetece, y aderezado por ese gusto del norte por el poteo y gastronomía a destajo. Que por mucho modernismo de Arzak uno sigue comiendo hasta que se peta.
El pero, pero poner uno, es que ser pijo sin pasta en Donosti sencillo no es, pues el sobrevivir a base de fritangas no está muy recurrido.
En cualquier caso, en la lista está.
Saludos.
Totalmente, Borja. El rollo pijo tira un poco para atrás, pero un verano allí puede ser el paraíso. Aunque también creo que pasados unos meses necesitaría Madrid y contaminación en vena, pero esto va a ser así siempre... Seguro que, incluso, en un lugar tan para vivir como Berlín <3 (¿a que no me equivoco en que es otro lugar común? :D)
EliminarUn beso!